El arte culinario en París
Cuando uno llega a un país extranjero, siempre se quieren hacer muchas cosas. A veces se necesita un poco de orden para poder llevarlas todas a cabo. Empero, lo más practico es realizar una lista con todas las cosas que uno desearía hacer tras haber llegado al destino indicado. Por este motivo, cuando uno llega París de vacaciones, una de las cosas que todo el mundo quiere hacer es probar su comida. El factor culinario influye mucho en los turistas que llegan a la capital francesa. De solo pensar en los suculentos platillos que se sirven allí, muchos de ellos tienen como primer punto en la agenda visitar alguno de los restaurantes más aclamados de París. No importa si los precios pueden resultar algo caros. Lo que realmente interesa es poder degustarlos. Uno de los lugares donde se expende una comida de calidad es en la cadena Flunch. Aquí, los menús son económicos y están al alcance de todos los bolsillos. Es recomendable venir aquí si se desea comer rico y barato. Otro restaurante de gran relevancia es el Le Jardín des Pates. Este local se especializa en ofrecer platillos naturales. Una opción que también puede ser considerada es el Perraudin. Diversos platos que varían cada día son la carta de presentación de este lugar. Su menú diario cuenta con tres platos que pueden hacer que el cliente tenga más alternativas para elegir. En el Creperie St-Malo, se sirven exquisitos crepes que son los preferidos del público. Este local posee un ambiente relajado que lo distingue de sus competidores. De otro lado, si uno prefiere degustar algún plato en donde prime la comida vegetariana, el Au Grain de Folie es el lugar perfecto. En sus instalaciones se sirven grandes raciones de este tipo de comida a precios muy económicos. Para los que prefieren la variedad y buscar diversos menús que puedan cambiar tanto en el almuerzo del mediodía como en la cena de la noche, el Polidor es lo que siempre ha estado buscando. Otra posibilidad para comer bien y pasar un momento agradable es el Vue du Parc. Este restaurante se especializa en la preparación de ricas albóndigas que pueden ser de carne, queso o maíz. Si uno quiere poder comer y a la vez poder disfrutar de un espléndido panorama, el Georges es el lugar indicado. En compañía de los amigos o de la pareja se pueden probar los más deliciosos platillos y ser participe de cómo cambia el paisaje a nuestro alrededor. Finalmente, si se quieren probar los finos fondues uno puede ir a Chez les Fondues y comerlos las veces que quiera.
En cuanto a los cafés, estos en París ocupan un lugar relevante. Uno de ellos es La Coupole. Este local es mundialmente reconocido por haber sido frecuentado en el pasado por una diversidad de personajes de la talla de Lenin, Trotsky, Hemingway o Picasso. Muchos visitantes vienen hasta aquí para poder estar en un lugar lleno de historia y de recuerdos gratos. Poder sentir esa energía que se vivió en el pasado es algo inigualable. Asimismo, no debemos olvidar que La Closerie des Lilas es otro café de este tipo. También albergo a personajes de gran relevancia internacional. Dos de ellos fueron Hemingway y Picasso, los cuales venían hasta aquí para escuchar las declamaciones de los más conocidas poetas de su época. Otro local de gran importancia en cuanto al negocio de los cafés es el Café Beaubourg. Este lugar es conocido por su llamativa y peculiar forma de decoración. Realmente parece que uno estuviera dentro de una nave espacial, mientras se bebe una taza de café.
Si se quiere ir a uno de los últimos bastiones de la vanguardia de París, el Palais do Tokio es una excelente alternativa. El Café de Flore es un local donde se reúnen los intelectuales más reconocidos de todo el circuito cultural y artístico de París. Por último, dos cafés que son de gran aceptación entre los turistas extranjeros son Le Fouquets y Berthillon. El primero es un café histórico y significa mucho para los parisinos. El segundo, es uno de los lugares donde se venden los más ricos helados de toda la capital francesa.
Establecer un itinerario que le permita saborear la comida resulta muy sencillo. Entre todas las actividades que hará durante el día, como visitar museos o ir a una discoteca, habrá un momento en que el hambre aqueje. El restaurante Moulin de la Gallette le ofrecerá deliciosos platillos a un muy cómodo precio. Sin embargo, el establecimiento de comida que no puede dejar de visitar durante su estancia en París es La Mère Catherine. Cuando se habla de este maravilloso bistrot, todos reconocen que es único en su tipo por la calidad de sus platos y el buen trato. Además, el mismo restaurante se convierte en un atractivo turístico debido a los años que tiene. Habiéndose creado en el año 1973, La Mère Catherine ha atendido y servido tragos a grandes personajes de la historia de Francia como Marat, Danto y al mismísimo Robespierre. Cuando usted almuerce aquí podría estar sentado en el mismo lugar en que ellos lo hicieron. Además, otro de los detalles que hacen famoso el restaurante es porque fue el primero de los bristots que existen. El nombre se debe que luego de que Napoleón perdiera el poder, muchos miembros de la coalición se instalaron por distintos lugares de Francia. En París, exactamente en Montmartre, un destacamento del ejército de Rusia tomó posesión de la zona cercana a La mère Chathirine. Debido a que los generales habían negado la ingesta de alcohol, los soldados se acercaban a la taberna gritando y pidiendo una copa. En ruso, bistro significa rápido, y es lo que gritaban los soldados para no ser descubiertos por sus superiores. De modo que el la actualidad bistrots se les conoce a los establecimientos donde la comida se sirve ron rapidez. Muchos turistas quedan encantados con las anécdotas que como esta, se cuentan en La Mère Catherine. Claro que lo protagónico del lugar no son las historias sino la comida misma. Usted puede disfrutar de cualquiera de las especialidades de la casa. Puede empezar con una ensalada láctica. Los componentes de esa entrada son tres quesos fuertes de muy buen sabor. Se sirven calientes y bañados en una exquisita salsa de mostaza con unas gotas de vinagre. La combinación de la mostaza dulce y los quesos son un contraste muy agradable en el paladar. La entrada ya le da pie a prepararse para el plato de fondo, que entre otros puede consistir en un delicioso pato a la naranja que no se prepara en otro lado como se prepara en La mère Catherine. Para no tener la boca muy seca con estos deliciosos potajes, puede acompañar el almuerzo con un buen vino blanco. Una botella de Santerre sería lo apropiado, y si no desea gastar mucho no pida toda la botella sino una copa. Aunque, luego de haber probado el dulce sabor de la bebida dionisiaca es seguro que le dirá al mozo que deje la botella, más aún si tiene un invitado en la mesa. Como postre, una de las cosas favoritas de los turistas es el helado. Una dulcera con tres bolas de sabores diversos será el gran final de tan grandioso banquete. Puede terminar también con una buena taza de café, como usted prefiera que se lo sirvan. Tenga en cuenta que semejante banquete no podría ser barato. Gastará más de cincuenta euros en darse ese lujo. Sin embargo, no hay porque apresurar los sustos. Si prueba un almuerzo como aquel sabrá que comer en París es comer con lujo, y no hay porque desperdiciar oportunidades como esa. Bien valdrá la pena cada centavo que se gaste en París. Además, la rapidez con la que uno es atendido, la limpieza, el trato y la eficacia de los mozos, suman una gran experiencia culinaria de la cual no se arrepentirá. Luego de tan exquisito almuerzo puede dedicarse ya a otras actividades programadas en su itinerario. Muchos de los visitantes a La Mère Catherine, deciden ir a realizar una de las actividades más recurrentes en París: las compras. El lugar más cercano son las tiendas de Hotel de Ville, muy cerca al Ayuntamiento. Las opciones de compra son diversas, pero la ropa es y los perfumes es lo que mas se vende. Los visitantes siguen pues el itinerario programado hasta que llega el momento de cenar. Para esto pueden visitarse cualquiera de las panaderías regadas en todo París, o en todo caso, los cafés son lo más adecuado. Un plato de quesos y jamones es una gran combinación con un poco de pan y una taza de Café Creme. Toda una gran experiencia si es que se desea comer algo más ligero por la noche. Además, le saldrá mucho más cómodo que el almuerzo. Menos de treinta euros aproximadamente.
Otra de las combinaciones que pueden hacerse durante el almuerzo cuando se visita París es la siguiente. Como entrada, un poco de paté de Campagne puede ser muy gratificante para el paladar. Como plato de fondo lo más apropiado si es que gusta de algo un poco más fresco, es una ensalada de jamón. La guarnición pueden ser patatas fritas y algo de lechuga remojada en aceite de oliva o en una salsa de limón. En París es de rigor el vino para casi todas las comidas, y disfrutará de la exquisita combinación de esta bebida con las carnes. Tanto el desayuno, como la cena y el almuerzo, pueden acompañarse con pan. Las panaderías de Francia, y sobre todo, las de París se especializan en preparar delicias con la harina. Los restaurantes de todo tipo tienen en sus cocinas siempre un poco de pan ya que los turistas se animan a combinar sus comidas con un poco de pan a la leña, hecho con las manos de los expertos y con la limpieza de rigor. Si los turistas se encuentran animados a departir como previo a una gran celebración, lo harán con una buena cerveza. Los franceses no se especializan en la fabricación de esta, pero es sencillo conseguir famosos cervezas en cualquier lugar a menos de ocho euros. Si está animado a comprar algún producto comestible de tipo comercial, pues también tendrá la oportunidad. Comprar una botella de agua Perrier en París es como comprar una Coca Cola en Estados Unidos. Es sobre todo, la bebida preferida de las chicas jóvenes, quienes suelen beber mientras conversan y dándole sabor al agua con unas cuantas gotas de limón. Hay otros lugares que son de especial importancia culinaria, sobre todo, si de cenar se trata. Uno de estos bastiones del buen sabor es el restaurante Mollard. Para llegar al establecimiento los turistas deben dirigirse a la Rue Saint Lazare, exactamente frente a una antigua estación y ubicándose en el límite de Montmartre con la zona de los boulevares. Una vez sentados en las bellas instalaciones podrá ver los platos de los comensales vecinos. De inmediato se dará cuenta que las especialidades que se sirven en Mollard con los mariscos y el pescado. Claro que de todas formas tienen en la carta platos preparados con la mejor carne. Un gran detalle es que cada marisco que se sirve está como recién salido del mar. Su frescura es la que acrecienta el delicioso sabor, junto con las grandes recetas de los cocineros. El restaurante se preocupa por tener un buen perfil de tradición y lujo en su forma de cocinar. Además, los turistas se sienten muy a gusto en el ambiente del local, ya que su diseño es simplemente encantador, teniendo las paredes adornadas con pintura de tipo Art Nouveau. Siendo la especialidad los platos marinos, una gran recomendación para empezar es pedir un plato de langostinos. Estas delicias marinas tienen una textura sumamente agradable para los visitantes que acompañan su deliciosa y suave carne blanca con un poco de jugo de limón, que acrecientan su sabor. Pero no hay porqué conformarse con una simple entrada. Un plato de fondo que le hará chuparse los dedos es el Pescado de Roca en Bouillabaisse. Este platillo es servido con el pescado cubierto en una suave crema dorada que con la acción del viento va poniéndose crujiente. Su textura es parecida al hojaldre y su sabor es incomparable. El sabor principal del platillo radica en la crema bouillabaisse, que tiene una esencia muy agradable y un sabor delicado que se acopla a la perfección con el del pescado. Para cerrar con broche de oro, el postre puede ser un pionono. Se recomienda siempre que las carnes de pescado o cualquier otro plato marino se acompañen de vino blanco; así que si visita el Mollard ya sabe que pedir como bebida. Claro que también un café se presta a la situación. Tenga en cuenta que comer en este restaurante es un gran lujo y tendrá que pagar por tales manjares. Unos cien euros le brindarán la satisfacción de una de las mejores cenas de su vida. Además, la atención de calidad que brindan los mozos, y el servicio en las puertas del restaurante bien justificarán cada centavo gastado.
Es importante hacer mención aparte para los cafés de París. Si bien los se han mencionado de manera rala, ha llegado el momento de hacer las recomendaciones del caso a fin de que visite los mejores lugares París para tomar esta exquisita bebida que se vuelve todo un ritual en París. En el número 170 del Boulevard St Germanin se encuentra el café Les Duex Magots. Este café tiene algo especial: magia. Y no se trata sólo de la magia y romance que se percibe en todo París; sino a que el nombre del local proviene de las dos estatuas hechas de madera que se encuentran dentro del local y son el centro de atención. La fama del lugar y su misticismo se debe a que en aquel lugar famosas figuras de la literatura como Ernerst Hemingway y Jean Paul Sastre hacían reuniones con otros literatos y departían sobre temas diversos mientras se relajaban con el sabor de un buen café. Las instalaciones del establecimiento son sumamente elegantes y se mantiene abierto hasta muy avanzada la noche. Es toda una institución del café en París y perdérsela sería de locos. Es importante hacerle recordar a los turistas que este local está abierto todo el año con excepción del mes de enero. El Café Le Paris, ubicado en el número 93 de la avenida Champs Elysées es otra de las maravillas parisienses. Un lugar agradable y muy apropiado si es que usted no cuenta con un presupuesto elevado, ya que este es el café más barato de toda la avenida. En el lugar se puede beber un buen café no sólo en compañía de otros turistas sino con los mismos residentes de París, trabajadores que beben una bebida tranquilizante antes de ir a trabajar, obreros, etc. Es un lugar que inspira mucha calidez debido a que los dueños tratan de construir una relación muy estrecha con sus clientes. Esto se percibirá rápidamente si es que se va más de una vez al local. Además, una de las especialidades es el café Deauville, que es toda una experiencia deliciosa y relajante. Esta preparación del café es típica y natural de París, pero sólo en el Le Paris se sirve a un precio más que aceptable. Para los días en que los turistas han tenido una larga y sobrecogedora faena visitando las interminables obras del Museo de Louvre y ahora desean tener una oportunidad de descanso, pues el Café Le Dauphin tiene las puertas abiertas. Se ubica en el número 167 de la Rue Saint Honoré; en la esquina norteña del museo. El prestigio del local permanece vigente desde hace más de setenta años. Lo bueno del Le Dauphin es que el café no es la única estrella de la tarde. También se pueden pedir algunos platos ligeros típicos de París, así como también postres y joyas de la repostería francesa. La decoración del local es cálida y brinda un ambiente de romance pleno, apropiado para una grata conversación de pareja. Se trata pues de un refugio perfecto para escapar de los tumultos y la bulla de la calle Saint Honoré. Por otro lado, si se encuentra impaciente por un café y no ha terminado de ver las obras del Louvre, no es necesario salir del museo para relajarse con una taza. Le Café Marly se encuentra dentro del mismo museo en el flanco que corresponde al la conocida Ala Richeliu. Por suerte el establecimiento no está en un lugar cerrado, sino en una azotea desde la cual se puede ver la famosa construcción piramidal hecha de vidrio, ubicada la entrada del museo. Dependiendo de dónde se ubique, bebiendo una taza caliente de café pueden apreciarse algunas de las obras que no son tapadas por los paredes.
Otro café digno de una visita en la Ciudad de las Luces es el Café de la Paix. Aquí la visita es de completo rigor aunque tengan que gastarse unos cuantos euros de más. La razón es que se trata del café más famoso de París, y no puede ser para menos ya que el diseño del edificio estuvo a cargo del mismo que diseñó el Gran Teatro de la Ópera de París: Charles Garnier. La elegancia brota de cada línea en el diseño del establecimiento, y el café es de primera calidad y de muchas variedades. Para un ambiente más íntimo y que no inspire tanto al glamour y a la majestuosidad se puede visitar el Le Rendez-Vous de Belges, ubicado en la Rue de Dunkerque, en los interiores de la estación Gare du Nord. Es visitado muchas veces por turistas y ciudadanos que durante la espera por el próximo transporte no resisten la tentación de probar este café de tipo arábigo. Mucho cuidado hay que tener, ya que disfrutar del peso y buen cuerpo de este café pueden sumergirlo en un mundo de relajación que podría hacerle perder el próximo autobús o metro.
Como puede apreciarse, las opciones para una buena comida y para el café más delicioso de Europa son variadas. Además, este tipo de actividades, rutinarias cuando uno se encuentra en su propio país, adquiere cierta magia en París por el ambiente de sus locales. Disfrutar una cena o beber un café con la pareja es un momento muy romántico. Por ello, París debe encabezar los destinos para sus días de vacaciones. Tenga preparado su dinero y la ropa adecuada. Cuando menos lo espere, las agencias de viajes se animarán a preparar ofertas de vuelo desde Barcelona a París. Nada como la previsión para un viaje de esta magnitud. Prepárese para la tierra que le hará suspirar y susurrar al oído de alguien mon coeur mon amour (mi corazón, mi amor).
Gema Medina said:
que tal, los Felicito por el Arte de narrar las cosas, sobre todo lo bello que es Parìs, soy una joven de 25 años y uno de mis anhelos, sueños, y meta es conocer Paris, ya c su historia sus buenos lugares, sus hoteles, su gastronomia, en Fin solo para pisar su territorio y concerlo en Persona.
Sigan adelante y Dios los Bendiga