Algunos detalles importantes sobre París
Cuando uno planea sus vacaciones, siempre analiza las diversas posibilidades existentes. Alternativas hay y de sobra. Puede ser cualquiera de los cinco continentes o tal vez algún país en particular. Lo importante es poder aprovechar al máximo cada minuto que se disponga. No obstante, un lugar que resulta maravilloso de visitar se localiza en el continente europeo. Para muchos es el destino turístico por excelencia. Nos referimos a la capital francesa. O sea, París. Esta ciudad que se caracteriza por ser un patrimonio histórico, cultural y artístico de la humanidad, nos ofrece una serie de atracciones que nos dejarán con la boca abierta. Desde cosas tan sencillas como su comida y sus vinos hasta monumentos arquitectónicos como la Torre Eiffel. Al estar allí, uno puede sentir esa aura mágica que solo se puede percibir en esta ciudad. Poder ver sus encantos es algo que nos tomará un par de días, por este motivo, lo más recomendable es que se aliste a estar activo por varias horas y días. Tanto en el día como en la noche. La diversión, los buenos momentos y el relax nunca faltarán en un viaje de este tipo.
Cabe señalar, que París es actualmente uno de los lugares de mayor influencia en la economía mundial. Su alcance ha llegado a diversos ámbitos de la sociedad como la política, los centros financieros, la ciencia, la moda, los medios de comunicación, el entretenimiento, la educación y el arte. Todas esas actividades en conjunto le permiten poder convertirse en una ciudad global y cosmopolita. Esta categoría realza toda su majestuosidad ante los ojos de todos los turistas del orbe. Para muchos, París se encuentra ubicada entre las diez mejores ciudades en todo el mundo. Y razón no les falta. Al llegar a la capital francesa uno se enamora de ella. Resulta imposible poder dejarla, debido a las múltiples ofertas que nos brinda. Es por eso que si uno viaja a París, prometerá volver pronto.
Para los entendidos en turismo, esta ciudad es la de mayor pegada en este aspecto. Más de treinta millones de viajeros por año avalan esta afirmación. Muchos la visitan debido a que es un lugar donde prima el glamour y la belleza. Además, sus monumentos son afamados debido a su gran importancia en el mundo moderno. Algunos de los destinos de mayor interés son los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, la Basílica del Sacré Cceur, el Panteón, el Arco de la Defensa, la Torre Eiffel, la Opera Garnier, la Catedral de Notre-Dame, el Museo de Orsay, el Museo de Louvre, el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, el barrio de Montparnasse y el Disneyland Resort Paris. Asimismo, no debemos olvidar de mencionar que en poco tiempo esta ciudad, podrá contar con el terminal aéreo más moderno de todo el continente europeo. Esta hecho se llevará a cabo cuando se efectué la remodelación del Aeropuerto Charles de Gaulle.
Es obvio que la ciudad de París no ha sido la misma que vemos el día de hoy. Diversos factores históricos como la Guerra de los Cien Años o la Revolución Francesa, motivaron ciertos cambios en la arquitectura de la capital francesa. Con tremendo historial, lo visitantes vienen atraídos para ver estos vestigios que perduran ahora en el París de la actualidad. La forma como se le conoce actualmente es el arte final luego de un extenso proceso de renovación a lo largo de toda la zona urbana, que dio inicio hace más de dos siglos. Como pueden verse en algunas famosas narraciones históricas y literarias (como la de Patrick Süskind en su novela El Perfume) la vieja París parecía un interminable laberinto, de muchas calles abarrotadas de gente, vendedores, avenidas angostas, etc. Por suerte los procesos de mejoramiento dieron frutos y usted no tendrá que lidiar con aquellas fastidiosas calles del pasado. Actualmente la metrópolis de París es una de las más desarrolladas y caminar por sus calles resulta sumamente placentero. Para ello tuvieron que demolerse viejas y obsoletas viviendas hace ya muchos años, y se sustituyeron por grandes calles de estilo neoclásico, en cuya extensión podían verse las nuevas tendencias de la arquitectura del siglo diecinueve. Estas bellas y fuertes construcciones de piedra son un gran deleite visual para los turistas que deciden ir a tomar un café en una calle parisina. Debido a que el plan urbanístico tuvo un ostentoso éxito que perdura hasta la actualidad, cualquier futuro plan que implique la construcción de algún edificio en cualquier zona de París, debe respetar, por ley, la extensión de las zonas públicas como las calles, plazas o avenidas. Por ello París no luce como una ciudad hacinada y los turistas y ciudadanos franceses caminan con tranquilidad por sus calles. Es conveniente tener en cuenta, que si se encuentra con algunos obreros construyendo un edificio le mencionen esta regla, a la que llaman alignement. Esto resulta ser un dato muy curioso para los turistas que viajan siempre con mucho interés en la arquitectura de las ciudades que visitan. El hecho de mantener esta regla siempre perenne para la construcción de cualquier edificio dota de mucho orden y simetría a la ciudad de París. Las restricciones para la altura de un edificio, la ubicación de los mismos, y sus funciones; son debidamente reguladas por las oficinas encargadas de la capital. Velan para mantener a la ciudad como una obra de arte que sea un enorme atractivo metropolitano para los visitantes del mundo. La política en industria turística de París vela porque los cambios concernientes a la modernidad, no hagan perder ese ambiente romántico e intelectual de la ciudad. Estas dos últimas cualidades son el fruto de haber sabido mantener la política urbana que decretó desde el siglo diecinueve el barón Haussman, y es prueba de la disciplina y el cariño que tienen los franceses por su capital.
Otro de los aspectos de la arquitectura parisiense que los turistas descubren al llegar, es que aquellas reglas para las edificaciones difícilmente han cambiado alguna vez. Esto es notorio cuando se sabe que ya no queda mucho terreno por urbanizar. Ante tal situación, el turista puede ser testigo de cómo París se está amuseificando. Una manera sencilla de percibir esto es ver que gran cantidad de edificios han sido declarados como patrimonio de Francia y está negada su demolición por su valor histórico. París mejora, pero no cambia. Muy pocos son los nuevos edificios que surgen en la urbe, pero esto no significa que la ciudad tenga falencias en cuanto a la atención de turistas se refiere. De todas formas, es oportuno hacer la recomendación a quienes tienen pensado viajar a Francia, que no es mucho el tiempo que disponen para disfrutar del edificio que alberga los Archivos Nacionales de Francia. Teniendo su cede en París, cada año van necesitando más espacio y es por ello que tienen programado cambiar de sede dentro de unos dos años.
Para los que la visitan, París resulta ser una ciudad muy sencilla de conocer. Posee veinticuatro quartiers (barrios) y veinte arrondissements (distritos). Estos últimos pueden ser ubicados de manera rápida gracias a su disposición espiral. Este hecho facilita la orientación de los turistas cuando recién llegan por primera vez a este magnifico destino turístico. Otro detalle que es importante de mencionar es que en las dirección siempre está el número de arrondissement. Esta norma se da porque en otros distritos hay calles de nombre similar y porque hay avenidas que pueden pasar de un distrito a otro. Para los que quieran transportarse de manera rápida, eficaz y económica, el servicio de metro es la mejor opción. En París, esta es la forma de transporte más común que emplean sus pobladores. Por esta razón, desplazarse a lo largo y ancho de la capital francesa no resulta ningún problema. Más bien, al haber cada quinientos metros una estación de metro las cosas se simplifican aún más. Por esta razón, no hay excusas para no salir del hotel y explorar todo lo que esta ciudad de Francia nos ofrece.
En efecto, muchas de estas calles y edificios, frutos de un ingenioso plan urbano, se convierten en grandes atracciones. Por mencionar algunas de ellas, podemos hablar de la Avenue de Montaigne, en el octavo distrito de la ciudad. Su cercanía a los Campos Elíseos la convierten en un preámbulo perfecto; sobre todo si tiene usted pensado realizar algunas compras. Si tiene la disposición de regresar a casa luego del viaje usando una fina gabardina, o un exquisito perfume; pues esta es la calle por la que debe pasar. La inversión valdrá la pena. Además, darse ciertos lujos siempre vale la pena, no solo si los usa en usted, sino cuando los comparte con alguien. En Chanel puede comprar unas bellas sandalias para regarle a mamá cuando regrese. Podrá comprar nuevas camisas para ir a trabajar en la tienda de Christian Dior. Tal vez se anime a llamar la atención llegando a una fiesta parisina si compra una fina casaca de cuero en la tienda de Louis Vuitton. O tal vez pueda sorprender a su pareja con la más deliciosa fragancia comprada en las tiendas Givenchy. Como puede apreciarse, son mil y un ideas de compra las que pueden pasar por su cabeza si se da una vuelta por la calle Montaigne. Otro lugar famoso es la Ópera de París, ubicada en la ribera derecha del noveno distrito. Disfrutará en el lugar de un famoso reducto de la mejor música europea. Su fama está basada en ser uno de los edificios más antiguos de todo el continente. También se le conoce como el Palacio Garnier, u Ópera de Garnier. Si visita el edificio, ya sea por alguna presentación o sólo para conocer sus instalaciones, no se debe pasar por alto las maravillas a los alrededores. En las zonas circundantes se hallan los principales locales comerciales de París. Si se desea hacer una compra masiva para llevar recuerdos a casa, este es el lugar. En las Galerías Lafayette pueden encontrarse productos a precio módico, así como también artículos de lujo. Otra de las cosas interesantes para los turistas es que podrá ver como se desarrolla el mundo laboral de París, ya que muchas oficinas comerciales y edificios dedicados a la banca tienen sede cerca de la Ópera Garnier. BNP Paribas o American Express son solo algunos de esos monstruos de las finanzas y el comercio. Para una mejor ubicación si es que ya se encuentra fuera de la Plaza de la Ópera, pregunte por el Boulevard Haussmann. Llegará en unos cinco minutos si toma el autobús y un poco menos si decide tomar el metro. El viaje valdrá la pena, sobre todo porque en las Galerías Lafayette encontrará lo mejor en cuanto a las joyas y al calzado se trata. Estos grandes almacenes, junto con la popular Printemps, son los bastiones de las compras para los turistas. Usted podrá ingresar con unos cuantos euros, y saldrá a caminar por París con la mejor ropa de moda. No es para menos, ya que Francia sigue siendo una de las principales potencias cuando de imponer tendencias en la vestimenta se refiere.
Para quienes su visita es la primera y para los que ya han venido varias veces, algo que les llama la atención de sobremanera es la limpieza total que existe en las calles de París. Esta ciudad es muy saludable y da gusto pasear por sus calles, visitar sus atracciones y disfrutar su vida nocturna. Gracias a la reestructuración que se dio a partir de la segunda mitad del siglo diecinueve, París ha podido gradualmente alcanzar este nivel de salubridad que ostenta hoy en día.
El clima que impera en París puede decirse que es semi-continental o también conocido como clima de transición. Sus inviernos son fríos y hay precipitaciones durante los doce meses del año. Empero, sus veranos son calurosos y agradables. Debido a esto muchos visitantes vienen en esta época del año. Cabe resaltar que uno siempre debe estar preparado a todos los cambios climáticos que existen en esta ciudad. Uno nunca debe andar muy desabrigado porque tal vez lo pueda sorprender una lluvia y lo tumbe a la cama. Eso no sería algo muy bueno que digamos ya que limitaría sus posibilidades de diversión y entretenimiento. Un buen consejo es siempre estar abrigado y llevar a la mano una chompa o una casaca gruesa. En algunos casos, dependiendo del reporte del clima, llevar un paraguas no es una mala idea.
Las temperaturas en promedio son suaves a lo largo del año. En el verano se puede pasar los treinta grados centígrados, mientras que en invierno, a pesar de no ser muy fuerte, el promedio se sitúa en cinco grados. A veces nieva y llueve, sin embargo, lo más frecuente es la segunda alternativa. Tanto en primavera como en otoño, el clima es calmado y se complementa con abundantes días de lluvia. En enero, la temperatura promedio alta es de ocho grados centígrados y si es baja llega a los cuatro. En febrero, la alta llega a los diez grados y la baja a los cinco. En el mes de marzo, la temperatura alta puede llegar a los trece grados mientras que la baja a los seis. En el cuarto mes del año, abril, la temperatura alta en promedio bordea los dieciséis grados centígrados. Si es baja llega a los nueve. En mayo, se puede llegar si es alta a los veinte grados y si es baja a los doce. Al mes siguiente, en junio, la temperatura se eleva y si es alta puede llegar a los veintitrés grados centígrados. En caso de ser un promedio bajo puede situarse en quince grados. En el sétimo mes del año, puede llegar a estar en veinticuatro grados si es alta y dieciséis si es baja. En agosto, la temperatura alta puede acercarse a los veinticinco grados centígrados y la baja a los dieciséis. En septiembre, el promedio alto desciende un poco y se sitúa en veintiún grados. Si es bajo llega a los doce. En el penúltimo mes del año, octubre, la temperatura promedio alta alcanza los quince grados y la baja llega a los ocho. En noviembre, si es alta llega a los once grados centígrados, mientras que la baja se acerca a los seis. Finalmente, en diciembre, la temperatura máxima en promedio llega a los nueve grados centígrados mientras que la baja a los cuatro.
Muchos se preguntan cuando es la mejor temporada para visitar París. En sí, los mejores meses para viajar rumbo allá van desde mayo hasta septiembre. Las temperaturas medias que hay allí, generan que el clima sea agradable para cualquier visitante, por eso, nunca faltarán los viajeros que tengan como ruta final a la capital de Francia. Durante esos cuatro meses, se recomienda aprovechar todas las oportunidades que esta ciudad nos brinda para así poder recordar esta travesía como una de las mejores de nuestras vidas. Un detalle que debe ser mencionado es que la zona horaria de París es GM+1.
En general, París tiene para ofrecernos muchas cosas. Es una ciudad privilegiada en todos los ámbitos que uno puede conocer. Y esta situación no es de ahora sino desde hace siglos. Aquí se han formado diversos movimientos artísticos y culturales que le dan ese toque especial para ser considerada como una de las mejores ciudades del mundo. Solo basta mencionar al fauvismo, al surrealismo y al impresionismo para darnos cuenta de la real dimensión que tiene París como foco del progreso a nivel mundial. Poder estar en los mismos lugares que estuvieron Voltaire, Rene Descartes, Claude Monet, Jean-Paul Sartre, Emile Zola, Víctor Hugo, es una experiencia fantástica.
Una vez que su agencia de viajes le haya ofertado un buen plan para las vacaciones en París, podrá sentirse seguro de que pasará hermosos días en esta capital del romance. Sin embargo, una vez que llegue al lugar es conveniente que tenga en cuenta ciertos consejos sobre cada uno de los rubros necesarios para que la pase bien. Siempre es bueno estar preparado, sobre todo cuando no son bienvenidos los contratiempos que arruinen las vacaciones. Sobre el dinero, la gran ventaja es que si es un ciudadano europeo ya puede ir olvidándose de hacer un cambio de moneda. La política de la Unión Europea le permite usar la misma moneda en distintos países del continente. Si usted viene, por ejemplo, desde España, no tendrá ningún inconveniente para tomar un taxi, las compras, etc. Por otro lado, los turistas que vienen desde otra parte del globo verán que todos los aeropuertos de París cuentan con casas de cambio que podrán habilitarles de euros para el viaje. Sin embargo, los turistas deben tener en cuenta que venir a París significa una inversión que implica gastos un poco más elevados de los que hacen en sus países respectivos. Pero estamos seguros, que los días en París bien valdrán la pena y no se arrepentirá de cada centavo. En el caso de los productos manufacturados no tendrá porqué gastar de más, ya que los precios de ellos en casi todos los países de la unión se mantienen dentro de lo normal. Sólo en los locales dedicados al ocio, las comidas y al hospedaje son los que elevan los precios de vez en cuando. Sin embargo, las propuestas turísticas están abiertas a todo tipo de público, y es por eso que hay restaurantes y cafés que ofrecen precios un poco más bajos para mochileros y residentes del mismo París. Por eso vale la recomendación, de que si no quiere pagar de más en un establecimiento, a la hora de ingresar fíjese bien los precios en las cartas de entrada. Revise bien y teniendo en cuenta si es que está invitando a alguien. Se puede beber un café desde un euro, hasta de 10 euros, dependiendo del lugar en el cual lo consuma. La atención en los lugares de lujo es de sumo esplendor, y le traerán cualquier cosa a la mesa de manera ostentosa agradable. En cuanto a las bebidas alcohólicas, algunos establecimientos restringes la cantidad de consumo, lo cual será beneficioso si usted no desea pasar el día siguiente con una terrible jaqueca.
Ahora bien, otro consejo válido es que luego de haberla pasado bien en alguna discoteca puede saciar su hambre en lugar económico como Mc Donalds o el si no el Quick. Este último es un establecimiento de comida rápida de Bélgica que tiene muchas sedes en todo el territorio de Francia. Cualquiera de estas opciones son la manera más rápida para llenar el estómago luego de una ajetreada noche de baile y tragos, sobre todo porque a esas horas (madrugada) sería un poco difícil encontrar un restaurante. Por otra parte, y como se ha mencionado hace unas líneas, hay lugares específicos que brindan precios asequibles para quienes no tienen mucho dinero. Uno de estos lugares es el Barrio Latino, donde muchos sudamericanos han abierto puestos de comida con lo natural de su tierra a precios módicos. Una gran opción si es que planea juntar dinero para otras actividades. Por ejemplo, si es toda una semana la que residirá en París, tal vez los primeros días pueda comer en el Barrio Latino y dejar para el fin de semana algún restaurante de lujo como los que se ubican cerca de Los Campos Elíseos. De todas formas, siempre es bueno consultar con los parisienses cual de los restaurantes de lujo son los que valen la pena. No es seguro que todos los restaurantes con precios elevados tengan la mejor comida de París. Pagar más no siempre significa comer mejor. De modo que si está dispuesto a darse un lujo tenga en cuenta cuál es el mejor lugar para comer con las recomendaciones de los citadinos. Ahora bien, el mejor lugar para darse un buen almuerzo y sentir que se está viviendo la vida romántica de París, es un brasserie. Se trata de establecimientos que mezclan la bohemia de un bar con la calidad de un restaurante. En lugares como estos los precios no son baratos, pero tampoco llegan a ser excesivamente caros como en restaurantes de lujo. Siempre habrá en estos lugares un menú que se acomode a su bolsillo y que lo deje satisfecho. Inclusive nada lo dejará más contento que tomar un buen vino como aperitivo. Otro detalle importante es que uno siempre debe tener una cámara a la mano. Los alrededores de El Arco del Triunfo es uno de los puntos preferidos de los turistas que gustan de dejar marcado el momento en papel fotográfico. Ahora bien, debido a la gran afluencia de turistas, los precios de un rollo de película, si se tratara de una cámara analógica, pueden ser muy altos. Por eso, es recomendable que lleve suficientes rollos para no tener que comprarlos en París. De otro modo, puede llevar una cámara digital y ya luego podrá preocuparse por imprimirlas. Inclusive podrá enviarles sus fotos a sus amigos vía Internet si es que en su hotel cuentan con conexión. Es una manera muy grata de tener actualizados a sus amigos con cada uno de sus días en la capital francesa. Es probable que durante el envío de sus fotos los amigos o familia les pidan un recuerdo de París. Estos varían siempre de precio, sobre todo por el lugar en que se compran. En los Campos Elíseos puede resultar muy caro, así que lo mejor es dejar que pasen unos días hasta que haya pensado bien qué comprar. Tal vez pueda usar los saldos que le queden luego de pagar el hotel y las comidas. Si no es de los que valoran llevar sobre el cuerpo una marca como Dior o Givenchy, puede comprar ropa de muy buena calidad en cualquiera de los almacenes del boulevard de Clichy. Para llegar a este lugar sólo debe pasar cerca al metro Pagalle, o si no por la Rue Mouffetard. Vale esta recomendación, ya que puede ver los mismos productos en las tiendas de Notre-Dame pero a un precio mayor.
París es un lugar que se ha caracterizado por ser una cuna cultural e ideológica. Ello está demostrado, por ejemplo, con la marcha de los estudiantes en el año 1969. Este espíritu rebelde de los jóvenes es algo que se mantiene hasta la actualidad y aunque no lo crea, es uno de los atractivos que tiene París. Inclusive fue retratado en la magnífica película de Bernardo Bertolucci llamada Los Soñadores, dónde puede apreciarse el tremendo clima cultural que tiene la Ciudad de las Luces. Muchas de esas marchas y protestas se llevan a cabo con tranquilidad y los principales líderes exponen sus ideas en las plazas. Pero si se trata de los trabajadores del metro, por ejemplo, es conveniente averiguar si estos están prestos a hacer alguna huelga, ya que es posible que el transporte se paralice un par de horas y dificulte su traslado por el resto de la ciudad. Otra previsión muy importante a tener en cuenta es llevar un paraguas. Puede que no lo vaya a necesitar si el viaje que hace está programado entre julio y agosto, pero de tratarse de otra época es una previsión que no lamentará haber hecho. Revise las predicciones del tiempo en el periódico o en las páginas de Internet antes de salir del hotel. Por otro lado, no tome siempre las lluvias como algo negativo. Si el viaje a París lo ha emprendido con su pareja, no habrá nada más romántico que mojarse con la fina lluvia parisina caminando por los Campos Elíseos. De este modo, una aparente contrariedad climática se convierte en una de las grandes atracciones París.
La ciudad tiene muchos atractivos. Tantos que el tiempo no siempre le permitirá visitar todos. Por ello, una de las prioridades que deben hacerse es cuadrar un itinerario con las actividades del día. Que no se trate de un plan estricto ya que tampoco se han venido a hacer reglas sino a pasarla bien. Debe tratarse más que nada de un cuadro referencial de las cosas que hay que hacer en el día. Establecer cuales son los monumentos símbolo de París es lo que debe encabezar la lista. La torre Eiffel, el museo de Louvre y los campos Elíseos son algunos de ellos. Sería muy embarazoso regresar a casa y no saber qué responder a la familia o amigos cuando le pregunten si visitó o no la Gioconda. Y no por falta de dinero, sino por falta de tiempo. Tenga en cuenta pues, los lugares de rigor y que son las principales maravillas de París. Algunas son Montmartre; los Campos Elíseos; la plaza de la Concorde; el museo de Louvre, en el cual tendrá que seleccionar previamente cual de todas las obras son de su interés ya que también necesitaría muchos días para verlo completamente (aunque se recomiendan atracciones como La Gioconda y los restos arquelógicos de Egipto); y la Catedral de Notre Dame. Visitar esas atracciones ya será suficiente para considerar su visita a París como totalmente fructífera. Si le ha sobrado tiempo y aún desea conocer otros lugares puede pasar por la Place Vendome, Los Inválidos, o por la Madeleine. Lo de las prioridades es relativo, al final es usted quien elige a qué lugares ir, por eso tenga en cuenta hacer un itinerario adecuado a sus exigencias a fin de no perderse de nada.
Ahora bien, pasada la tarde de caminatas por lugares turísticos es hora de un buen café. Las recomendaciones de cómo debe pedir su bebida son más que necesarias. Está de más decir que siempre debe llevar un diccionario de francés entre sus principales artículos de viaje. Saber qué decirle a los mozos es una gran previsión. No querrá pedir un café a secas y recibir una taza que probablemente no le vaya a gustar. Si el mozo del café se acerca y usted desea beber un café con leche, la manera correcta de pedirlo es como café creme. Si desea beber una taza grande de café para acompañarla con uno de los deliciosos pastelillos franceses, debe pedir un café au lait (pronúncielo como café olé). Por otro lado, si su preferencia por la negra bebida es otra y desea tomar un café cortado, debe pedir un noisette (la manera correcta de pronunciarlo es nauset). La calidad del café parisino lo dejará encantado, no sólo por la bebida en sí, sino por los agradables ambientes en qué se sirve, con vista a las calles más bellas de París. Del mismo modo en que puede acompañar su bebida con alguna de las dulzuras de la repostería francesa, puede pedir una tostada. Sólo llame al mesero y diga “in tartín”. De inmediato le traerán un delicioso y caliente pan baguette. Comer este delicioso pan con un poco de mantequilla es toda una sencilla delicia de París. Un buen desayuno le costará menos de cinco euros, muy bien gastados. Como ha podido percatarse, se han mencionado las joyas de la repostería francesa. En efecto, las delicias preparadas en cuanto a dulces se refiere son una de las cosas que hacen mundialmente conocida a la ciudad de París. De modo que no pueden dejar de visitarse por las mañanas o en las tardes las boulangeries, que significa en español, panadería. En estos paraísos de los pasteles pueden disfrutarse de maravillosos bocadillos. No es lo mismo comer un croissant en casa que comerlo en una panadería de París. Aquí estos pastelillos son la especialidad y no pueden dejar de probarse. Por otro lado, también puede probar las delicias del cacao si es que pide un pain au chocolat. Se trata de un pan relleno con chocolate líquido que llena de satisfacción a los paladares más exigentes. Cualquier tipo de pan en una boulangeries es un fruto exquisito de la tradición en repostería que ha perdurado en Francia desde hace muchos años.